REVISTA LATINOAMERICANA DE
TECNOLOGIA EXTRACORPÓREA



***** EDITORIAL *****

ESTUDIOS DE PERFUSIÓN EN LATINOAMÉRICA.

Desde el advenimiento de la cirugía cardíaca abierta en 1953, cuando se utilizó con éxito la máquina corazon-pulmón- artificial, diseñada por el cirujano que realizó la intervención, el Dr. John Gibbon, actuó como perfusionista su ayudante la Sra. Mary Gibbon. A partir de ése momento, surgió el personaje que debía encargarse del manejo de la máquina de perfusión sanguínea. Inicialmente fueron cirujanos, fisiólogos, bioingenieros, luego enfermeras (os) de quirófano, o también auxiliares de la salud quienes eran entrenadas en quirófano ("training on the job") para manejar la "bomba de Circulación Extracorpórea". Parte de este último personal tenía poca preparación en ciencias básicas y poco conocimiento de la fisiología del paciente en perfusión, o del daño que podían agregarle al paciente como consecuencia de una circulación artificial.

A medida que la investigación y la experimentación, tanto de laboratorio como en clínica, fueron avanzando especialmente en cirugía y anestesia cardiovascular y se comprendían mejor los procesos y desequilibrios sufridos por los pacientes sometidos a circulación extracorpórea, se hizo imperiosa la preparación técnica en profundidad, no solo de la destrezas y habilidades del perfusionista, sino tambien en el conocimiento de la fisiología del paciente en perfusión, de la acción de la drogas que se utilizan, los recambios gaseosos y sanguíneos, de la reología sanguínea y de los trastornos de coagulación, sin hablar de las complicaciones pertinentes.

Por tales motivos, comienzan a aparecer los primeros cursos formales y las primeras Escuelas de Perfusión o de Circulación Extracorpórea, fundamentalmente en Estados Unidos y en Europa. Esta escuelas mencionadas van a dar cabida al personal que ya trabajaba en las áreas de salud, especialmente cardiovascular, o bién al estudiante de otras carreras afines a la medicina, quienes manifestaban interés en dedicarse a esta especialidad.

A medida que avanzaba la experiencia en la enseñanza de este personal se iban reformulando cada vez más los contenidos programáticos de las materias enseñadas, asi como también los requisitos para la admisión de los estudiantes. En Estados Unidos, pionero en este campo, existían para la década del 80, algo mas de veinte escuelas de perfusión acreditadas, que pertencían a grandes hospitales, la mayoría adscritos a las universidaes y que tenían un importante volumen de casos de operaciones a corazón abierto.

Paralelamente al desarrollo acelerado de la cirugía cardíaca abierta comenzaron a formarse las Sociedades de Tecnología Extracorpórea. Estas entidades dieron y siguen dando un gran aporte a la especialización porque han sido el motor, el aval y en cierta forma los rectores del Perfusionista. Sus logros no solamente han sido la contribución a la creación de los cursos académicos, sino que han establecido normas y leyes que regulan el ejercicio de la profesión, así como la participación en las comisiones para la acreditación o certificación de su competencia.

Bajo este panorama científico actual, ya no es posible seguir la formación de recursos humanos en esta especialidad en forma improvisada, porque ella no constituye un área secundaria, ni poco importante de la cirugía cardiovascular.

En nuestros países latinos se desarrolló la cirugía cardíaca abierta pocos años después de la primera intervención quirúrgica realizada por Gibbon. También el personal de perfusión de los primeros años se formó basicamente en Norteamérica y éste a su vez continuó la labor de enseñanza en sus propios países.

La cirugía cardíaca abierta ya se hizo rutina en nuestra áreas de trabajo médico. Sin embargo, la preparación del perfusionista no se puede decir que es uniforme y con los mismos requerimientos básicos que debe tener esta especialidad. Hay diferencias en el enfoque de los estudios, no hay uniformidad de la materias que componen los diferentes Pensa ni en los requisitos para la admisión de los estudiantes, pero al menos, algunos de nosotros estamos buscando constantemente como superar estos escollos y lograr el mejoramiento del perfusionista.

Aplaudimos la iniciativa de la presidenta del Consejo Latinoamericano de Perfusión (CLAP) quien recientemente nos ha convocado a los miembros del CLAP, para emitir opiniones y dar sugerencias en torno al Proyecto: Curso de Formación de Perfusionista y además, para recabar opiniones de los diferentes profesionales de cada pais que hayan tenido experiencia en la formación del perfusionista en el presente o el pasado.

Con esta iniciativa los países latinos tendrán, en breve, un Pensum de referencia que les permita orientar o encaminar los estudios de Perfusión apropiadamente junto a las características y recursos de cada pais.

Hilda Velarde
Miembro del CLAP
Coordinadora del Curso de Perfusión
Cátedra y Servicio de CCV
Hospital Universitario de Caracas
Caracas, Venezuela.


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