Revista Latinoamericana de Tecnologia Extracorpórea XII,2,2005

TECNICA DE PERFUSION MEDIANTE EL USO DE CEBADO SIN SANGRE EN PACIENTES NEONATALES E INFANTES CON PESO INFERIOR A 6 KG.

Frank Merkle¹, Wolfang Boettcher¹¸²,Fritz Schulz² , Andreas Koster³ , Michael Hueblerª y Roland Hetzerª
¹Academy for Perfusion, Deutsches Herzzentrum Berlin, Berlin, Germany; ²Department of Perfusion, Deutsches Herzzentrum Berlin, Berlin, Germany; ³Department of Anesthesiology, Deutsches Herzzentrum Berlin, Berlin, Germany; ªDepartment of Cardiothoracic and Vascular Surgery, Deutsches Herzzentrum Berlin, Berlin, Germany
Publicado originalmente en Perfusion 19:229-237, 2004. Reproducido con permiso de los Editores.
Traducido del original por Miriam Pecchinenda de Guida, Valencia, Venezuela.

ABSTRACT

Background: Cardiopulmonary bypass (CPB) in neonates and infants is associated with significant haemodilution when priming of the CPB circuit is accomplished without transfusion of homologous blood components.
The degree of haemodilution and, thus, the requirements for blood transfusion may be reduced when the CPB circuit is miniaturized without compromising patent safety.
Method: Between January 2002 and October 2003, selected neonates and small infants were operated on using a nonhaemic prime extracorporeal circuit. CPB priming volume could be reduced from 300 ml to 190 ml by using a dedicated neonatal CPB console with mast-mounted roller pump heads. Reduction of priming volume resulted from shortening of all CPB lines to the minimum, downsizing of all CPB lines, exclusion of unused CPB components, use of vacuum assisted venous drainage and from close co-operation between the perfusionist, cardiac surgeon and anaesthesiologist. The reduction in priming volume was achieved without eliminating the arterial line filter as safety device.
Results: A total of nine patients weighing between 3.2 and 5.9 kg (mean 4.7 Kg) and with a body surface area of 0.22-0.35 m² (mean 0.29 m² ) were operated on with the use of the modified neonatal CPB circuit and a nonhaemic prime. Bypass time varied from 38 to 167 min (mean 96 min). The mean haematocrit on CPB was 22.5% with range of 17-29%. The postoperative course of all patients was uneventful.
Conclusion: A significant reduction in CPB priming volume makes nonhaemic prime CPB in neonates and small infants undergoing complex repair of congenital heart defects possible.

Rev Latinoamer Tecnol Extracorp 12,2,2005


RESUMEN

Antecedentes: La circulación extracorpórea (CEC) para neonatos está asociada a una importante hemodilución cuando el cebado del circuito no está conformado por sangre o sus componentes. El grado de hemodilución y, por lo tanto, el requerimiento de transfusiones sanguíneas puede ser reducido cuando el circuito de CEC es miniaturizado sin comprometer la seguridad del paciente.
Método: Desde Enero del 2002 hasta Octubre 2003, seleccionados neonatos y pequeños infantes fueron operados usando circuitos de circulación extracorpórea con cebado sin componentes hemáticos.
El cebado fue reducido de 300 ml a 190 ml mediante el uso de una bomba de CEC con cabezales de rodillos montados en parales. Esta disminución se logró mediante el acortamiento al mínimo posible, de las líneas del circuito de CEC, así como eliminando los componentes no usados del circuito, al uso de drenaje venoso asistido y a la estrecha colaboración entre perfusionistas, cirujanos cardíacos y anestesiólogos. Esta reducción se obtuvo sin necesidad de excluir el filtro arterial, el cual representa una alternativa de seguridad para el paciente.
Resultados: Un total de nueve pacientes de peso entre 3,2 y 5,9 Kg (media de 4,7 Kg) y superficie corpórea de un área de 0,22 a 0,35 m² con media de 0,29 m² fueron operados con el uso del circuito de CEC modificado y cebado sin componentes hemáticos. El tiempo de perfusión observado fue desde los 38 hasta los 167 minutos con una media de 96 min. La media de hematocrito observada durante la perfusión fue de 22,5% con un rango de 17 a 29%. El post- operatorio de todos los pacientes transcurrió sin eventualidades.
Conclusión: La reducción significativa del cebado hace posible la ejecución de cirugía cardiaca compleja en pequeños niños y neonatos sin necesidad del uso de componentes hemáticos en el cebado.


INTRODUCCIÓN

En las últimas cinco décadas la circulación extracorpórea en neonatos y pequeños infantes ha cambiado considerablemente, tanto en técnicas como en equipos empleados.

Desde oxigenadores de películas y cebado total con sangre hasta los circuitos actuales con cebados reducidos de soluciones unicamente cristaloides, inclusive en pequeños neonatos.

En ciertos casos cuando la religión prohíbe el uso de sangre y hemoderivados ( ej. Testigos de Jehová) deben buscarse alternativas para proporcionar una circulación extracorpórea sin el uso de componentes hemáticos.

La técnica que describimos contempla consideraciones razonables, para el uso de cebado sin sangre en neonatos.

HEMODILUCIÓN

Cuando se emplea la técnica de circulación extracorpórea sin componentes hemáticos, se produce súbitamente una anemia aguda. Bajo circunstancias normales y fisiológicas la anemia es compensada por un incremento del gasto cardíaco, aumento de la tasa de sustracción de O2, redistribución del flujo sanguíneo y desviación de la curva de disociación de hemoglobina hacia la derecha..

La determinación del valor de seguridad para la concentración de hemoglobina y hematocrito durante la CEC ha sido muy controversial. En cirugía experimental en perros mediante la técnica de normotermia, la progresiva hemodilución desde un hematocrito de 40% a 9% reveló un descenso significativo del transporte de oxigeno, el cual aumentó cuando el hematocrito estuvo por el orden del 18%. Un segundo efecto es la disminución de la resistencia periférica, la cual conlleva a un aumento en el flujo de la bomba para mantener la presión arterial media.

En una gran serie de pacientes adultos sometidos a cirugía coronaria el límite de seguridad del hematocrito establecido para toda la población de pacientes del estudio fue de 14%. Sin embargo estudios adicionales determinaron que diferentes subgrupos de pacientes toleraron distintos grados de anemia durante la CEC. Pacientes sanos sin factores significativos de riesgo preoperatorios, son más aptos para soportar hematocrito más bajos que los pacientes de alto riesgo. La población de bajo riesgo es capaz de tolerar un hematocrito de 14%, no así la de alto riesgo, la cual soporta hasta un hematocrito de 17%. Los valores por debajo de estos límites fueron asociados con aumento de la mortalidad.

En otro estudio el hematocrito por debajo del 20% aumentó la necesidad de soporte cardíaco y fue asociado con una elevada mortalidad en adultos. En un estudio retrospectivo de 5.000 pacientes adultos sometidos a cirugía cardiaca con CEC, los valores de hematocrito inferiores a 22% determinaron un aumento en las complicaciones y morbilidad post-operatoria. Recientemente en un estudio retrospectivo de pacientes adultos sometidos a cirugía coronaria se evidenció una asociación independiente entre valores más bajos de hematocrito y la elevación de la creatinina post-operatoria. Esto puede indicar que solamente con la hemodilución teniendo una media de 19.5% de hematocrito durante la CEC, conlleve a falla renal. De todas maneras los hallazgos encontrados en base a la hemodilución y la morbilidad pueden ser transferidos a los pacientes neonatos aún no estudiados.

En una serie de siete niños de peso entre 4,2 y 23,2 kg sometidos a cirugía cardiaca baja en sangre con CEC un nivel medio de hematocrito fue medido en 17%, con un rango (15,3 a 24%). Todos los procedimientos fueron hechos satisfactoriamente. Con el objetivo de alcanzar un cebado sin sangre en un niño de 3,97 kg, el giro de la línea arterial del filtro con un volumen de 60 ml fue omitido del circuito. La concentración más baja de hematocrito en la CEC fue de 15%. En un niño de 4,25 kg con síndrome de Corazón Izquierdo Hipoplásico, intervenido mediante la cirugía de Norwood Stage I, el menor valor de hematocrito fue de20%. El volumen del cebado del circuito descrito fue de 186,5 ml excluyendo las líneas de la cardioplegía sanguínea y sin uso de la línea del filtro arterial. Sin embargo este paciente no pudo ser desconectado de la CEC sin ser transfundido, posiblemente esto se deba a su condición cianótica persistente. Nuestro grupo demostró recientemente que un paciente de 3,7 kg puede ser manejado sin recibir transfusiones sanguíneas durante el período de circulación extracorpórea y la salida de este. Siendo el hematocrito más bajo durante el procedimiento el de 23%. Al igual que la hemodilución determina un descenso en los valores de hematocrito, así también los otros componentes sanguíneos como los factores de coagulación, también se diluyen. Por lo tanto esto trae como consecuencia transtornos de la hemostasia, disminución de las plaquetas y un incremento en el consumo de los factores de coagulación, que conllevan a desórdenes de sangramiento.¹¹ La hemodilución y la subsecuente ultrafiltración contribuye a disminuir los niveles plasmáticos de hormona tiroidea en infantes, causando enfermedad no tiroidea.¹²

Un requisito previo para limitar este y otros efectos negativos de la extrema hemodilución en el cebado sin componentes hemáticos en neonatos, es equivalente a una reducción del volumen del cebado del circuito de CEC como hemos observado en pacientes adultos.

REDUCCIÓN DEL VOLUMEN DEL CEBADO: COMPONENTES DEL CIRCUITO

La longitud y el diámetro de los tubos son dos factores importantes cuando se trata de disminuir el volumen del cebado del circuito. El volumen del cebado del circuito puede calcularse como: r² h, donde h es la longitud de los tubos y r, el radio de los mismos. Entonces tendremos, que para un tubo de 3/16 de radio y 10 cmts de longitud el volumen calculado es de 1,73ml y para un tubo de la misma longitud de 10 cmts y un radio de ¼" el volumen calculado sería de 3,11 ml. Algunos centros emplean tubos de 1/8" para las líneas arteriales en pacientes neonatos de bajo peso, estas líneas tienen un volumen de 0,75 ml para 10 cmts de tubo. La reducción de la longitud de los tubos al mínimo posible conlleva a una disminución del cebado cristaloide del circuito de CEC. Para nuestros pacientes neonatos comúnmente los circuitos disponibles están conformados de tubos de 3/16" de diámetro interno exceptuando las líneas del cabezal arterial, hemofiltro, aspiradores y drenajes, los cuales son de ¼" de diámetro interno.

Para lograr esta reducción en la longitud de los tubos del circuito se debe buscar una posición óptima de la cónsola y componentes individuales de la Bomba Corazón-pulmón. Una gran ayuda viene dada por el uso de una bomba especialmente diseñada para CEC neonatal ( Mast-mounted Pump, Stoeckert, Munich, Alemania) ( Fig. Nº 1).

Esta bomba está diseñada de manera que los rodillos del cabezal arterial y aspiradores están sujetos en parales ubicándose así próximos al reservorio venoso y al reservorio de cardiotomía del oxigenador (Fig. Nº 2).

Una cónsola convencional con rodillos sujetos a parales reduce en un 29% el volumen del cebado.¹³ La bomba debe a su vez ser posicionada lo más cerca posible de la mesa operatoria y sitio de canulación del paciente para reducir al máximo la longitud de los tubos. No obstante debe proveerse suficiente longitud a los tubos de las líneas arteriales, venosas y aspiradores que permitan los ajustes necesarios en cuanto a inclinación y altura de la mesa operatoria durante la intervención quirúrgica. Además de este modo una vez iniciada la perfusión el levantamiento de la línea venosa puede usarse para desplazar el aire que contenga la misma. La longitud de la cánula venosa también debe ser considerada para determinar la reducción apropiada de las líneas del circuito. Así mismo, es necesario señalar que las líneas de aspiración contienen un substancial volumen de sangre que representa 35 ml para un tubo de 3/16" de diámetro y 200 cmts de longitud, lo cual determina que si se usan dos aspiradores tendríamos un volumen en dichas líneas de 70 ml. Esto puede traer un impacto en la dinámica del volumen sanguíneo del cebado en el circuito de circulación extracorpórea, ya que el mismo, debe ser repuesto durante la CEC.

Un área de consideración viene dada por el volumen del flujo calculado por minuto para el diámetro del tubo que estemos usando. En nuestra práctica, usamos la modalidad de flujo continuo. El flujo deseado laminar puede cambiar a un flujo turbulento cuando se vean alteradas las características de densidad, velocidad y viscosidad sanguínea así como el diámetro de los tubos. Un bajo hematocrito y una baja concentración de proteína plasmática determinan una baja viscosidad y densidad sanguínea originando un dramático descenso en la resistencia vascular periférica y en una baja presión arterial de perfusión. Cuando el volumen por minuto de la bomba de CEC es ajustado correctamente a la menor capacidad de transporte de oxigeno y presión arterial apropiada a la hemodilución, el diámetro de los tubos, especialmente el de la línea arterial debe ser escogido cuidadosamente para evitar efectos no deseados. Para una línea arterial de 3/16" el flujo máximo de 1.8L/min. Fue establecido como el punto donde los números de Reynold alcanza el valor de 1.000, indicando el cambio natural del flujo laminar a turbulento.14

RESERVORIO VENOSO Y DRENAJE VENOSO

Cuando se disminuye el diámetro de los tubos, un aumento en el retorno venoso se hace necesario para poder obtener un drenaje adecuado del volumen sanguíneo en el lado venoso de la circulación del paciente. Para este fin debe emplearse el Retorno Venoso Cinético Asistido (RVCA) con bombas centrífugas, drenajes con vacío, conjuntamente con reservorios venosos de carcaza. Este sistema necesita de cebado adicional para la bomba centrífuga venosa lo que hace a esta opción poco atractiva para la perfusión de neonatos. Por lo tanto cuando se usa drenaje venoso asistido con vacío es necesario el uso de un dispositivo para controlar el vacío para evitar riesgos. Nosotros usamos el control de vacío de Polystan ( Polystan, Vaerlose, Denmark) .

Como los tubos de líneas venosas de 3/16" de diámetro permiten un drenaje de aproximadamente 550 mL/ min, cuando se necesita un drenaje mayor es necesario el soporte del drenaje venoso asistido. (DVA).

DVA fue muy útil para reducir la necesidad de transfusiones sanguíneas en pacientes pediátricos a través de una disminución del volumen del cebado, disminuyendo el diámetro de los tubos al mínimo posible. (15) Teóricamente el DVA puede ser usado para reducir el volumen cristaloide del cebado del circuito, dejando la línea venosa sin .cebado. (6) La CEC puede ser iniciada por declampeo de la vena de la línea Venosa y la activación del DVA. Esto puede llenar la Línea Venosa y el reservorio; el sensor de nivel puede ser activado y la CEC iniciada. El inicio de la CEC puede verse en peligro en el caso de hipovolemia, obstrucciones mecánicas para adecuar el drenaje venoso y mal funcionamiento del DVA. Sin embargo si se establece el drenaje venoso, con la descompresión del lado derecho del corazón, esta baja salida cardiaca hace imposible un adecuado inicio de la CEC, por lo tanto volumen cristaloide deberá ser suministrado rapidamente a la circulación arterial empeorando el transporte de oxígeno al corazón y cerebro. Además las burbujas de aire que se forman por el rápido llenado con sangre de los componentes venosos sin cebado, no puede ser eliminado completamente por el oxigenador y filtro arterial. El peligro de la entrada y transmisión de burbujas de aire desde la línea venosa del Oxigenador, filtro arterial y consecuentemente a la circulación arterial del paciente, debe ser bien documentada tanto en circuitos de adultos como en los pediátricos donde se emplee el DVA (17).

En el caso de un mal funcionamiento de la parte arterial del circuito, incluyendo la cánula arterial, el drenaje sanguíneo venoso también se reduce lo cual resulta en una inadecuada perfusión, que conlleva a una catástrofe. Por las razones citadas, nosotros creemos que el uso de la línea venosa y reservorio venoso sin cebado no es una opción segura para reducir el volumen de cristaloides del circuito de CEC. Otra opción teórica, sería colocar la entrada del reservorio venoso, conjuntamente con el resto del circuito, a la misma altura del tórax del paciente, para reducir la longitud de los tubos. Este método ha sido usado en perfusiones experimentales y el resultado evidenciado es un dramático descenso en el volumen de cebado. (16 18) Sin embargo, en caso de que ocurra pérdida de vacío, o el DVA sea interrumpido por cualquier razón, el drenaje venoso disminuirá y el reservorio venoso puede vaciarse. Por esta razón, debe existir un gradiente suficiente entre la presión hidroestática del atrio derecho del paciente y la entrada del reservorio venoso, para garantizar que el drenaje sea mantenido debido a la gravedad. En cualquier caso deben instalarse detectores de nivel, para la seguridad del paciente. Estos detectores se pueden colocar en la carcaza del oxigenador en el nivel más bajo posible y siguiendo las especificaciones del fabricante.

BOMBA ARTERIAL

En perfusiones pediátricas, se emplean tanto bombas de rodillos como centrífugas. Hasta hoy no se encuentran bombas centrífugas pediátricas de bajo cebado con conecciones de ¼ y 3/16". La Biobomba pediátrica Medtronic 50 (Bio Medicus, Eden Prairie, MN, USA) tiene conecciones de ¼" para los tubos pero con un alto volumen de cebado de 48ml; El Jostra Rota Flor ( Jostra, Hirrlingen, Germany) Tiene un volumen de cebado de 32 ml con conecciones para los tubos de 3/8 "; El Medos Delta Stream Diagonal Pump (Medos, Stolberg, Germany) también posee conecciones para los tubos de 3/8" con un volumen de llenado de 30 ml para el DP1 o 17 ml para el DP2. Los conectores y tubos necesarios para conectar estas bombas al circuito incrementan el volumen de cebado. En nuestro servicio usamos circuitos de ¼" para la línea arterial con un cabezal del rodillo arterial de 40 cm de longitud, el cual almacena un cebado de aproximadamente 12 ml. Teóricamente diámetros más pequeños como el de 3/16" pueden ser usados para el cabezal arterial. Sin embargo, a menor diámetro del tubo mayor son las revoluciones o vueltas por minuto del rodillo lo que dificulta el empleo manual en el caso de una falla de energía.

OXIGENADOR

Los oxigenadores actuales para perfusión neonatal tienen un volumen de cebado estático de 43 ml ( Terumo Capiox RX 05, Terumo, Eschborn, Germany), 52 ml (Polystan Safe Micro, Polystan, Vaerlose, Denmark) y 60 ml ( Dideco Lilliput I, Dideco, Mirandola, Italy). Para la técnica de perfusión sin componentes sanguineos fue usado el oxigenador Polystan Safe Micro. En los actuales momentos estamos evaluándo el Terumo Capiox RX 05.

LÍNEA ARTERIAL Y SENSOR DE BURBUJAS

Los filtros arteriales son dispositivos seguros, usados en un alto porcentaje de pacientes pediátricos.19 Sin embargo, varios departamentos han eliminado los filtros de la línea arterial por diversas razones. Primero, estos filtros todavía tienen volúmenes de cebado comparables a los módulos de los oxigenadotes; Dideco D 736 Neonatal de 40 ml, y Terumo Capiox AF02 de 40 ml. Segundo, estos filtros arteriales deben ser purgados constantemente para evitar el exceso de presión en el interior de los mismos cuando aparece una cantidad masiva de aire así como la eliminación constante de pequeñas burbujas. En adultos esta línea de purga del filtro no es significativa, pero en neonatos representa una cantidad inaceptable del flujo de la línea arterial especialmente cuando se hace uso de tubos de 3/16" de diámetro. No obstante nosotros pensamos que los filtros arteriales son una parte importante del circuito de CEC, especiamente cuando la técnica de perfusión en neonatos, incluye bajo nivel de cebado en el oxigenador y circuitos. Como hemos podido observar cuando ocurren paradas bruscas de la bomba arterial, por ejemplo cuando se activa el sensor de bajo nivel, puede haber desplazamiento de aire a través de la membrana del oxigenador hacia el lado arterial del circuito.

Sería de gran ayuda si estuvieran disponibles filtros arteriales de menor volumen, quizas con un rango de 20 ml .Estos equipos tendrían conecciones de 3/16" de diámetro evitándose el hecho de tener que ser purgados constantemente. En nuestros circuitos hemos incorporado el filtro arterial de Dideco D736. Adicional al filtro arterial, deben incorporarse sensores de burbujas como un dispositivo de seguridad. Para estos sensores no es necesario volumen adicional, ya que los mismos se colocan en la exterior de los tubos, nosotros preferimos su colocación después de la salida arterial del oxigenador y la entrada de la línea del filtro arterial. Este sitio de fijación resulta muy propicio debido a que no conlleva a doblez de los tubos y no está tan próximo a los campos estériles de la mesa operatoria, lo que permite una reducción en la longitud del circuito. También, como el filtro arterial debe ser purgado en presencia de burbujas de aire, esta colocación permite tener este conocimiento en forma oportuna.

HEMOFILTRO

El hemofiltro es parte integral del circuito neonatal de CEC. Sin embargo, para eliminar el aire de este dispositivo y el cabezal arterial, puede emplearse un monto considerable de volumen. En nuestros pacientes usamos el hemofiltro de Dideco DHF02 (Dideco, Mirandola, Italy) con un volumen de cebado de 25 ml. Existen otros dispositivos que se encuentran actualmente en investigación con el fin de reducir el volumen del circuito. Nuestros circuitos poseen una entrada en forma de "Y" hacia el hemofiltro, permitiendo de esta manera que la entrada pueda ser conectada a la línea arterial o a la venosa. Lo posterior hace posible la filtración durante la CEC si es requerida, y sin necesidad de hacer ajustes en el flujo de la bomba arterial. La salida del hemofiltro se conecta al reservorio de cardiotomía. Si el hemofiltro no es usado durante la CEC, puede permanecer cebado unicamente con el volumen cristaloide. Para la ultrafiltración modificada al final del procedimiento, el volumen sanguíneo se obtiene mediante la aspiración de la línea venosa después de haber clampeado la cánula venosa. El cebado cristaloide es desplazado del circuito del hemofiltro hasta ser llenado con sangre.

PUERTO DE MEDICACIÓN

Por lo general en los circuitos de CEC se incluye una derivación de pequeño diámetro entre la salida del oxigenador y la entrada al reservorio venoso con una serie de llaves de tres vías. Estas derivaciones en pacientes adultos y niños de más peso pueden permanecer abiertos para facilitar la toma de muestra para los análisis sanguíneos y administración de medicamentos. En neonatos el flujo de esta derivación viene dado por la diferencia entre la presión de la línea arterial y la presión del reservorio venoso. En el caso de una elevada presión de la línea arterial y el uso de DVA, una alta porción del volumen de la salida arterial del oxigenador puede ser desviada a esta derivación. Por lo tanto es recomendable mantener este puerto cerrado y abrirlo solo en el caso de administración de medicamentos o tomas de muestra.

VOLUMEN DE CEBADO DEL CIRCUITO

El volumen de cebado de este circuito es de 190ml, sin incluir el volumen del hemofiltro, el cual será activado sólo en aquellos casos que lo ameriten. El volumen del oxigenador es de 52 ml, la línea y filtro arterial requiere de 40 ml, el volumen mínimo del reservorio y volumen dinámico es de 30 ml y el resto de los tubos del circuito se llenan con aproximadamente 65 ml.

En contraposición con muchos otros centros, nosotros cebamos el circuito con volumen cristaloide y heparina no fraccionada para el cebado sin componentes hemáticos. El volumen consiste en 190 ml de solución con ph neutro y electroliticamente balanceada (Thomaejonin, Delta Pharma, Pfullingen, Germany) y 5.000 unidades de heparina (Liquemin, LaRoche, Grenzach-Wyhlen, Germany) con una dosis de 4x105 KIU es adicionado al cebado. Usualmente también infundimos volumen de coloides a través de la solución cardioplégica la cual contiene hydroxyethyl starch al 6%. Debe ser evitada la mezcla de heparina y aprotinina en las infusiones suministradas de cristaloides y coloides así como de bicarbonato de sodio y otros medicamentos que estemos suministrando.El circuito es circulado previo al inicio de la CEE a través de un filtro de 0.2 m ( pall R3802 prebypass filter, Pall Biomedizin, Dreieich, Germany) por un lapso mínimo de dos minutos para así eliminar cualquier micro partícula y micro aire.

DATOS DE LOS PACIENTES

Desde enero del 2002 hasta Octubre del 2003 nueve pacientes fueron operados con la técnica de cebado sin componentes hemáticos. El peso corporal de los pacientes osciló entre 3,2 y 5,9 Kg. (media de 4,7 kg), con un área de superficie corpórea de 0.22-0.35m² (media 0.29m²) Ver Tabla Nº 1.

Tabla 1. Datos de los pacientes.
PacienteDiagnosticoOperaciónAltura
(cm)
Peso
(Kg)
Sup. corporal
(m2)
Tiempo CEC
(min)
1CIA, CIVCierre655,50,3397
2CIVCierre625,50,3359
3CIACierre645,90,3538
4TGAA. switch523.70,25167
5TGAA. switch635,30,32149
6CIVCierre605,30,3282
7PFO,CIVCierre614,50,2858
8T4FCorreción553,50,24103
9TGAA. switch533,20,22109

El flujo arterial deseado fue calculado en base al índice cardíaco de 3,0 L/min/m²; el volumen sanguíneo se calculo a razón de 80 ml por kg de peso. Los tubos del circuito utilizados fueron del tipo sin revestimiento heparinizado. La línea venosa fue de 3/16" drenando por gravedad 550 ml aproximadamente. Al comienzo del DVA con una presión negativa de 20mmHg, es necesario incrementar el flujo de la bomba arterial. El tiempo de bomba obtenido fue desde 38 hasta 167 minutos (media 96 min). El valor medio de hematocrito durante la perfusión fue de 22.5% con un rango de 17 a 29%.

Después de la esternotomía mediana, se inicia la administración de aprotinina (Trasylol, Bayer, Frankfurt, Germany) de la siguiente manera: un bolo de 4x105 KIU intravenoso, seguido de una infusión continua de 1x105 durante la circulación extracorporea . La parada cardioplégica se realiza con una inyección fría cristaloide (4 º C) con magnesio, aspartato y procaina (Cardioplegin, Koehler Chemie, Alsbach, Germany) en la raíz Aórtica directamente por el Cirujano Cardiovascular. En los nueve pacientes descritos, fue suministrado un volumen medio de Cardioplegin de 32,7 ml (rango de 20-50 ml), seguido de una solución fría coloidal administrada desde la cónsola con un flujo y presión controlado, basado en el hydroxyethyl starch al 6% (Cardioplegische Perfusionsloesung, Fresenius AG, Bad Homburg, Germany). La dosis media suministrada fue de 65.5 ml (rango de 0-200ml).

La concentración de hemoglobina pre-operatoria observada fue de 10.5 g/dl con rango de 10.5- 14.4 g/dl. El primer valor de hemoglobina medido durante la CEE fue desde 5.9 g/dl hasta 9.2 g/dl (media de 7.5 g/dl) El grado de hemodilución calculado varió desde el 28% hasta 43% (media 34%) La concentración de hemoglobina durante CEC fue desde valores entre 5.8 g/dl hasta 9.7 g/dl (media 7.6 g/dl) con su respectivo valor de hematocrito desde 17% hasta 29% (media de 22.5%).Ver tabla Nº 2.

Tabla 2. Hemodilución y temperatura.



Los valores de las gasometrias obtenidas fueron mantenidos dentro de los rangos normales de acuerdo al protocolo de alpha-stat. Para las gasometrias se uso un volumen de sangre de 0.3 ml, dichas nuestras se tomaron en un intervalo de 15 minutos o antes si fuese necesario. Luego de la heparinización inicial con fracciones de heparina, se mantuvo una concentración de la misma durante toda la perfusión en el orden de 6 IU de heparina por ml de sangre, medida con el Hepcon HMS Puls System ( medtronic Inc. Minneapolis MN, USA).Para reducir la toma de muestras durante la CEC, fue adicionada heparina al circuito cada hora. El paciente fue mantenido en normotermia o según el caso en hipotermia moderada. La diuresis fue forzada desde el inicio de la perfusión asimismo como en la fase de recalentamiento mediante la administración de bolus de furosemida.

En el destete, de la salida de bomba, se hizo uso del volumen de la línea y del reservorio venoso para el llenado del corazón, en aquellos pacientes donde el volumen del reservorio era muy bajo y para evitar la hemodilución, se logró la precarga a través de pinzamientos parciales de la línea venosa. Este procedimiento se logra mediante cortos períodos de vasocontricción, obtenidos por la administración de bolus repetitivos de noradrenalina en el caso que se amerite. Inmediatamente después de finalizar la CEC, el volumen restante en el oxigenador e intercambiador de calor fue reinfundido. La Ultrafiltración modificada no fue usada en estos pacientes para de esta manera poder ahorrar el volumen del circuito del hemofiltro, el cual lo constituye el hemofiltro y la línea de retransfusión Hotline 2 fluid. (Smiths Industries, Rockland, MA, USA).

En los pacientes 2, 4, 5, y 6, pudo ser realizada la ultrafiltración modificada. El volumen eliminado vario de 50 a 300ml (media 240ml). En los pacientes 7 y 8 por objeciones paternas debido a sus creencias religiosas, no fueron suministrados componentes sanguíneos durante su estadía hospitalaria. El resto de los pacientes si recibieron transfusiones y componentes sanguíneos después de la CEC, aunque no fueron usados concentrados globulares durante la perfusión. La concentración de hemoglobina deseada durante la CEC fue 8-10 g/ dl en niños no cianóticos y 14 g/dl-16 g/dl en niños cianóticos. En los casos que fuese necesario para mejorar la hemostasia fueron administrados plasma fresco congelado y trombocitos. El curso clínico de todos los pacientes ocurrió sin eventualidades.

DISCUSIÓN

Tradicionalmente en los años 1950, las primeras cirugías con CEC se realizaban mediante el uso de cebado sanguíneo. La carencia de suministros sanguíneos, además de la preocupación por la transmisión de enfermedades infecciosas y a los efectos secundarios por la sangre donada han llevado a un incremento en el uso de cebado cristaloide Este cebado puede ser complementado con componentes de sangre homóloga, como por ejemplo: concentrados globulares y plasma fresco congelado en el caso que fuese necesario.

En pacientes quirúrgicos los requerimientos de transfusiones puede ser reducido por (sangre autóloga y homóloga, hemodilución normovolémica , retransfusión intraoperatoria), uso de fármacos (eritropoyetina, cola biológica o aplicación de antifibrinolíticos) y sustitutos sanguíneos (soluciones hemoglobinadas, perfluorocarbonos).(¹) En tanto que las transfusiones antólogas pueden ser una opción en adultos y pacientes pediátricos seleccionados,(¹¹) esto no es aplicable en neonatos por la pérdida de demasiado volumen sanguíneo.

La sangre donada no es un instrumento ideal para el cebado del circuito de CEC. La formación de agregados celulares en los glóbulos rojos almacenados puede ser un problema. Comúnmente, filtros para transfusión de 170-260 microgramos son empleados para eliminar grandes agregados.(20) Sin embargo, esos filtros fueron diseñados para uso en transfusiones venosas. Durante la CEC y el cebado sanguíneo, esas unidades son administradas al circuito y, por lo tanto, entran en la circulación arterial. Esto puede resultar en numerosas partículas de embolización llevando a deficiencias microcirculatorias. Potencialmente, los filtros del circuito de CEC, tales como el filtro del reservorio de cardiotomía, el filtro arterial, y el del reservorio venoso, ayudarán a eliminar tales agregados. Si todos los agregados son removidos por esos dispositivos es lo que no está claro. Si los glóbulos rojos concentrados han sido administrados antes o durante la CEC, nosotros recomendamos el uso de un filtro profundo para el reservorio de cardiotomía y un filtro final de vigilancia de 40 microgramos para el proceso de filtración.

La transfusión de componentes sanguíneos aún conlleva ciertos riesgos por la transmisión de enfermedades infecciosas. La Hepatitis B tiene un riesgo estimado de 15.8 por un millón de unidades (¹). La sepsis ocurrió en 1 de cada 500.000 casos. Reacciones hemolíticas inmunológicas son igualmente raras con una incidencia de 1 en 500.000 casos, con la excepción de los daños pulmonares relacionados con transfusión que fue encontrado en 1 de cada 5000 casos. Más aún, la modulación inmunológica relacionada con transfusión es un riesgo inherente con la aplicación de sangre donada (²¹).

Otro tema de preocupación es la calidad de los glóbulos rojos concentrados.

El almacenamiento puede resultar en cambios funcionales y estructurales de los eritrocitos. Alteración de la forma celular y reducción de la deformabilidad, causado por depleción del ATP y 2-3 DPG (Difosfoglicerasa), hemólisis y acidosis, así como prolongación del TCA (tiempo de coagulación activada), pueden causar complicaciones postransfusionales. (²º)

En las unidades usadas en nuestra clínica, la cuenta de eritrocitos humanos fue de 55% del volumen-unidad.

Alrededor del 30% está compuesto de aditivos nutrientes y estabilizadores, mientras que el plasma añade otro 13.5%. Los leucocitos y trombocitos también están contenidos en alguna pequeña cantidad en una unidad de concentrado globular, a pesar de que se supone que estas unidades están depletadas de leucocitos. La transfusión de grandes cantidades de aditivos puede causar disturbios electrolíticos, particularmente en niños pequeños. Algunos centros avocan la hemofiltración de la sangre antes de la CEC para eliminar los aditivos indeseados. La centrifugación de los concentrados globulares puede también ser usada para remover esos aditivos.(¹¹) Nosotros ahora preferimos el lavado de los concentrados globulares en un ahorrador de células (cell saver), antes de adicionarlos al circuito de CEC cuando un cebado con sangre sea necesario.

El grado de hemodilución fue calculado y varió de 28 a 43% (media de 34%). Esto es comparable al de los adultos pequeños, donde un volúmen de cebado de 1600ml de solución cristaloide y una volemia calculada en 4.000ml resultará en una hemodilución de 28%. La concentración de hemoglobina y hematocrito estará disminuída al mismo valor. Cuando se realicen reparaciones paliativas de defectos cardíacos cianóticos que necesiten más altas concentraciones de hemoglobina después de la CEC, un cebado o prime No-hemático no será posible en todos los casos. Para operaciones correctivas, el cebado no-hemático aún requiere considerables esfuerzos de todos los profesionales involucrados.

CONCLUSIÓN

La reducción efectiva del volumen de cebado para la CEC neonatal hace posible el uso de prime no-hemático en pacientes seleccionados. Con el propósito de lograr este éxito, es mandataria la cooperación entre el cirujano cardiovascular, anestesiólogo y perfusionista. Una estrategia operatoria con cuidadoso uso de la succión de la bomba de CEC y hemostasia meticulosa, así como soporte farmacológico en la fase de CEC, especialmente durante el destete del Bypass cardiopulmonar, es la clave para una cirugía exitosa con un prime o cebado no-hemático en neonatos e infantes pequeños.

Agradecimiento: Los autores desean agradecer a la srta. Anne Gale por la ayuda editorial.

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